sábado, 4 de abril de 2009

ENSAYO: ERROR,AZAR E IMAGEN EN MI PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

 

INTRODUCCIÓN

 

Antes de cualquier otra cosa; antes de empezar este ensayo bajo el pretexto del tema propuesto por mi profesora de planeación de proyectos artísticos, escribiré una pequeña nota, sin ninguna otra intención más que la de darle una introducción distinta a cualquier otra.

Todos, absolutamente todos, aún dentro del afán de sentirnos artistas, seres superdotados o superiores intelectualmente a cualquier otra persona, hemos usado algún medio “vulgar” del Internet para darnos a conocer, sea este un chat, un hi5, un metroflog, un faceboock o lo que le sea parecido.

En mi caso opté, entre otros medios, por el metroflog; y en uno de mis días “grises” se vino a mi cabeza una común ocurrencia; la de escribir un texto con un intento de formalismo poético.

 Lo traigo a mención, por que me parece muy acertado dado a la temática que en este ensayo abordaré.

Sin mucho mas que decir, dejo ante sus ojos lo siguiente:

23/03/2008

¡NEUROSIS!

Hoy me pondré poética; nee, sólo hablaré de mi neurosis…

Cuando eres pequeño, sólo te preocupas por medir bien tus pasos y tratas de entender el tiempo/espacio en el que vives y nadie puede culparte de lo que sucede a tu alrededor; a diferencia de cuando creces, sigues intentando entender el dónde y el porqué de donde estas parado, sólo que ahora lo que suceda, sea para bien o, la mayoría de las veces, para mal, tu culpa… TU RESPONSABILIDAD, y de nada servirá pegar de gritos y llantos como cuando pequeño…sólo te transformas en una bestia intolerante, neurótica! Y nadie te escucha.

Jajajajajaja, sólo se feliz! No sufras mucho!

(El texto anterior lo escribí tal cual lo había escrito en “mi metro” por lo tanto el lenguaje puede parecer ajeno a mi narrativa posterior dentro de este mismo texto).

 

ERROR

 

Hasta donde sé, es de humanos equivocarse. Yo me equivoco a diario en alguna u otra cosa, por “x” o “y” razón.

En cuanto a mi trabajo; a mi producción, el error es parte constante de mi desarrollo. Éste aparece en todas y cada una de mis piezas y trabajos visuales; plásticos o teatrales. Lo interesante del error, creo yo, no es el cuándo aparece, ni dónde aparece, es más bien el cómo. El cómo sucede y el cómo es aprovechado por los “equivocados” para un resultado posterior más gratificante.

 En mi caso, más que considerar el error como una evidencia de ignorancia o poca destreza, lo veo como un ayudante (bueno, no es esa la palabra precisa pero no encuentro otra), más bien como un pretexto, si, pretexto, para seguirlo intentando y evitar caer en la misma pena; por su puesto que, como dicen, “si no es Chana, es Juana” ; y los errores aparecen uno tras otro, lo cual agradezco, pues apoyan mi idea de que la perfección no existe por si misma, sólo se hace presente en los parámetros de cada quien. Bueno, decía que el error es tan útil para el conocimiento como el conocimiento mismo, ya que quien es conciente de sus errores, sus aciertos se convierten en grandes verdades que muchas veces trascienden.

Debo confesar, que, si bien es cierto que el error es una de mis más básicas herramientas para mi crecimiento artístico, es una de las cosas a las que más le temo en la vida; temo que los errores en mi vida se multipliquen en lugar de disminuir o alejarse por momentos. Temo errar todo el tiempo y no llegar a un desenvolvimiento completo. Más bien a lo que le temo es a que el error me devore y yo termine tristemente frustrada. Le temo pero no es algo que quite el sueño todas las noches, si tres o cuatro veces a la semana pero sé y estoy conciente que las otras cuatro veces duermo tranquila, por que equivocarme me apasiona y me hace buscar, primero, para después encontrar el camino que me lleve a mi objetivo que no va más allá de transmitir mis ideas e ideales tal y como son; así como mis emociones y mis sentimientos, por más cursi que esto suene.

 Trato de comunicarme; establecer una relación íntima con gente que no conozco y todo a través de sensaciones que, mi habilidad artística y yo logremos hacer crecer en el espectador. Ahí es donde recuerdo mis errores, estos están presentes a cada segundo en mis aciertos recordándome qué hice bien y qué hice mal y de qué manera aproveché las circunstancias para dar como resultado mi presente y así, con una conciencia real, aceptarme  (por que aceptar mi obra es aceptarme a mi misma), y seguir adelante sin desperdiciar una sola gota mi aprendizaje en manos de mis errores, aunque estos lleguen a ser fatales o se queden en un tono rosa, alimentándome de ellos SIN DAR UN SOLO PASO ATRÁS, siempre hacia delante y las consecuencias serán determinadas por mi manera de solucionar cada problema que se me trasponga hasta perfeccionar mis habilidades generales en la materia y trascender hasta los más recónditos sitios de la humanidad, el ALMA humana.

 

 

AZAR…

El azar me parece no más que la justificación más sencilla que da el hombre para no asumir su responsabilidad ante cualquier situación de la vida; no digo que éste no exista, no; por que lo hace en la medida en la que el hombre continúe arriesgándose a vivir una vida con una mente alejada completamente del uso de la razón para ciertas circunstancias. La verdad es que no sé de qué manera poder explicar la forma en la que ante mis ojos el azar se sitúa. Quizá me sea más sencillo si ante todas estas palabras pongo un ejemplo:

Imaginemos a un grupo de hombres en una mesa redonda jugando póker o alguno de estos juegos denominados juegos de “azar”; alguno de ellos, según la noche, ganará y otro perderá y muy posiblemente el triunfo o desgracia de cada sujeto será adjudicada a la buena o mala suerte de cada quien, es decir, al azar; en lugar de admitir la destreza o habilidad mental de cada jugador que lo ha llevado al éxito o al fracaso…es más, las mismas casas casino tienen sus juegos “arreglados” para que el ganador sea “x” persona en “x” tiempo.

Es verdad que hay cosas en la vida que nos toman por sorpresa y que no hay mejor forma de explicarlo que como resultado de la suerte. En mi vida, veo que existe un destino, no uno determinado por Dios o por fuerzas mayores predestinadas desde antes de mis tiempos, eso no; pero si creo que mi vida gira entorno a mis planes, es decir, tengo un destino, un punto de partida y uno de llegada pero que se irá determinado y construyendo según mis acciones.

En mi producción artística no creo en el azar, pero si en las ocurrencias; creo que el arte debiera ser encaminado a una creación a conciencia, hacer arte con la idea creadora de realmente transmitir y comunicar algo, y en cuanto a ocurrencias me refiero, es a cuando el sujeto crea o recrea y su objeto llega a ser algo realmente valioso pero irrepetible, o sea, ha logrado concebir una pieza que por alguna razón ha impactado y trascendido en la humanidad, pero se sabe que dentro de sus habilidades artísticas no está el crear algo de dicha naturaleza y que por lo tanto dicho hecho no volverá a suceder y si sucede la pieza deja de ser auténtica; quiero decir que carecería de la emoción y sensación de la primera producción acertada y caería en la concepción de que la nueva pieza resulte ser una muy mala copia de un momento irrepetible. Pudiera suceder también que después del éxito obtenido con algún trabajo artístico, el público espere del artista un trabajo posterior rodeado nada menos que de perfección o por lo menos empapado de una estética impresionante y, de un modo muy decepcionante,  por el contrario se reciba tan solo una pieza de muy mala calidad. Por eso es que en mi persona no cabe la buena suerte, o llamada de manera más coloquial el “chiripazo”, cada uno de mis procesos de construcción y producción debe ir acompañado de un fin, sostenido por mis ideales y respaldado por la idea a comunicar. Aclaro, dejar de lado al azar no significa crear pensando sólo en el aspecto visual del objeto, ya que éste, en mi muy personal juicio, debe estar completamente atado a un concepto y a una realidad subjetiva que genere un goce estético perceptible a través de todas y cada una de las partes del espectador: físicas y mentales.

 

 

IMAGEN

La imagen, qué escribir sobre la imagen… Es obvio que la imagen habla mucho por sí sola pero aún más cuando esta se respalda en algún ideal, en un concepto.

A lo largo de este ensayo he mencionado más de una vez la palabra “concepto” y no es por que me guste mucho la palabrita, es, en realidad, por que es un asunto que considero el primer principio de cualquier trabajo artístico.

Cuando pienso en el significado de la palabra “imagen”,pienso en dos tipos de esta: imagen física o  proyección de la abstracción de una idea; y la imagen sensible, que nace dentro de la mente del espectador y se proyecta de dentro hacia fuera, es decir, la imagen que provoca un estado de animo, consecuente a la lectura de una obra. En mi caso la imagen, concebida como el medio en el que la sensación y la emoción penetra, en primera instancia, la mente del espectador vidente, es importante en el sentido de que de la “vista nace el amor”; pero en realidad la imagen “física” es la que permite al público establecer un primer contacto con la obra: pintura, escultura, instalación, cine, teatro, etc. Y de esta manera sentirse familiarizado con algo que conoce (ya sea simplemente un color, una línea o la forma misma) lo que lo lleva a romper cualquier barrera que le impida interactuar con una pieza. En este sentido es que considero a la imagen como el mejor medio de comunicación para las expresiones artísticas y no solo comerciales.

Dentro de mi trabajo en la rama del arte, procuro que la imagen proyecte realmente mis intenciones conceptuales, mis sensaciones y emociones estéticas, sino cumple con esto, la imagen simplemente no sirve. Nunca trato que la imagen se vea “bonita” o evite ser “grotesca”, en realidad el cómo luzca me tiene sin cuidado; lo que logre transmitir se convierte en mi mayor interés. Es aquí donde comenzaré a hablar de la imagen “sensible” aquella que surge en la mente de cada sujeto a través de su interacción personal con el objeto. Una imagen íntima que solo es proyectada dentro de la cabeza del individuo y que se ve reflejada en su actitud posterior a la contemplación. Esta imagen no requiere de la vista, no; requiere de que mi trabajo, mi obra trascienda dentro de la gente para que genere un goce casi orgásmico y permita a mi labor llamarse “obra de arte”, esa es la imagen que considero vital para mi desarrollo como artista, una vez conseguida dicha proyección me daré por bien servida.

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

Yo como artista busco la honestidad, considero que el ser honesto conlleva a la creación artística verdadera. Creo que una verdadera obra de arte es aquella que te abre los ojos y con la que aprendes a ver la realidad desde un punto de vista más abierto y no digo verdadero por que cada artista plasma su realidad por más imparcial que busque ser. Yo como artista me valdré siempre de mis herramientas para llevar a cabo algún proyecto, como todos, sean estos mis errores, las sorpresas que pueda darme la vida o la solución visual que mis manos puedan darle, pero no dejo de lado repetir que el SER honesto (ser: no verbo sino sujeto) es primordial si se quiere llegar a la trascendencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ADRIANA DE LA ROSA.

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